Fiebre amarilla

La Fiebre amarilla provoca ictericia, es decir, la coloración amarillenta de piel y ojos.

Los mosquitos causantes de la Fiebre amarilla son especialmente activos durante el dia, especialmente al amanecer y al atardecer.

Síntomas

El período de incubación (el tiempo entre la infección y los síntomas) suele ser de 3 a 6 días.

La mayoría de los pacientes suelen recuperarse sin problemas tras un período de convalecencia inferior a 5 días en el que sufren síntomas que incluyen fiebre repentina, escalofríos, dolores de cabeza, dolor muscular y de articulaciones, apetito reducido, dolor abdominal, dolor de espalda, náuseas, vómitos, fatiga y deshidratación.

En el 15 % de los casos, la fiebre vuelve y, tras un dolor abdominal, comienza el daño hepático que amarillea la piel, aumentando el riesgo de shock, hemorragias internas y fallos renales. La mitad de los pacientes muere por causa del virus en un plazo de 10 a 14 días.

Prevención y tratamiento

La mejor prevención es usar un producto con un 50 % de DEET para evitar las picaduras de mosquitos, como Relec Extra Fuerte, combinado con redes antimosquitos.

No hay cura para la Fiebre Amarilla. Los individuos infectados deben ser hospitalizados. El rápido deterioro de los órganos suele implicar la necesidad de cuidados intensivos, en los que se recomienda un tratamiento que incluye la rehidratación y los analgésicos.

Nuevamente, lo fundamental en estos casos es la prevención. Las personas que viajen a países afectados por la enfermedad deberán vacunarse contra la Fiebre Amarilla.

Si sospechas que sufres la Fiebre Amarilla, consulta a un médico de inmediato e informa que has viajado a una zona de transimisión de Fiebre Amarilla.

Áreas de riesgo